El Espíritu Santo, la tercera persona de la santa Trinidad presente desde la eternidad como Dios ya es mencionado en los dos primeros versículos de la Biblia, aunque es en el nuevo testamento donde con más claridad encontramos base para esta afirmación, como ejemplos podemos mencionar la formula bautismal que dejó Cristo en Mateo 28:19, otro caso es la ocasión del bautismo de Cristo (Mateo 3:16-17), y finalmente en la inspirada bendición de san Pablo en 2 Corintios 13:14.