6 de noviembre 2026

    6.¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer?Job.15:14

    Podemos darnos cuenta de nuestros pecados, si analizamos lo que Dios significa para nosotros. ¿Existe un cristiano capaz de cumplir el Primer Mandamiento por lo menos durante una hora? ¿Y de qué vale toda la santidad de alguien, si no es capaz de cumplir ni siquiera con el primero de los Diez Mandamientos de Dios?

    Este Mandamiento dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mr.12:30). También demanda confiar plenamente en Dios, y respetarlo por encima de todo, tal como corresponde a su perfecta fidelidad y poder divino.

    Si alguien ama a Dios de todo corazón y confía en Él sobre todas las cosas, tendrá una serenidad celestial, y vivirá plenamente satisfecho, porque disfrutará del mayor bien que se puede alcanzar: ¡Tener a Dios! La persona que cumple con el Primer Mandamiento creerá también que ni siquiera un pelo de su cabeza puede caer a tierra, sin la voluntad del Padre celestial. Creerá que ningún infortunio, ni siquiera una palabra hiriente, le puede sobrevenir sin el permiso de Dios. ¡Si alguien ama a Dios y confía en Él por encima de todo, vivirá en profunda paz y estará contento en todo momento! No importa lo que suceda: Si uno no ama nada por encima de la voluntad de Dios, estará siempre feliz y contento, porque confiará que absolutamente todo está bajo el control de Dios.

    ¿Dónde, pues, hay un solo cristiano capaz de guardar este Mandamiento? Si alguien piensa que puede guardar este Mandamiento, le pregunto: ¿Seguirías estando tranquilo y contento si perdieses a la persona que más amas en este mundo? ¿Vivirías feliz y en paz, si te quitaran tus bienes, y tendrías que pasar miseria y necesidad? ¿Estarías en calma si perdieses tu buena reputación, y por el resto de tus días serías despreciado y rechazado por los demás? ¿Seguirías siendo agradecido, si padecieses una grave enfermedad? El que realmente ama a Dios con todo su corazón, alma, entendimiento y fuerzas; el que confía plenamente en Dios y está seguro de que todo lo que le sucede viene de Su parte, tal persona vivirá feliz y contenta, aun cuando tenga que padecer todas estas cosas…

    Quizás te preocupes por pequeñeces; tal vez pases mucho tiempo haciéndote mala sangre porque te has enterado de que otros hablaron mal de ti; o porque han revelado alguna debilidad tuya. ¿Cómo puedes decir que amas a Dios y que te conformas con su voluntad, si te amargas ante cualquier adversidad? ¿Amas a Dios apasionadamente, y tus pensamientos íntimos se deleitan continuamente en Él? ¿O tu amor por otra persona es mucho más real y profundo que tu amor a Dios?

    Además, los que hemos sido redimidos de todos nuestros pecados mediante la sangre del Hijo de Dios; los que hemos sido librados por Él del poder del diablo y del terror a la muerte, ¿no tendríamos que tener como principal objetivo de nuestra vida glorificar al que murió y resucitó por nosotros? ¿Es eso lo que quieres hacer, continuamente?

    Si verdaderamente amas a Dios sobre todas las cosas, ¿no deberías ser más feliz que nunca cuando oras y estás en íntima comunión con Él? ¿Tienes constantemente deseos de hablar con Dios en oración? ¿O prefieres trabajar o hacer otras cosas en vez de orar? ¿Qué te parece: Puedes cumplir el Primer Mandamiento, o no puedes?

    También deberías amar a tu prójimo como a ti mismo. Recuerda siempre los grandes mandamientos dados por nuestro Señor. ¿Qué clase de santidad será la que no guarda los principales Mandamientos de Dios? ¿Tienes tanto interés en el bienestar de tu prójimo, como en el tuyo? Por favor, ten presente que tu “prójimo” no es solamente éste o aquel vecino amable, sino todos los seres humanos, tus amigos y tus enemigos. ¿Te indignan tanto las injusticias que se cometen contra tu prójimo, como las que se cometen contra ti?

    Sabes que los que mueren sin estar reconciliados con Dios, serán eternamente condenados. Si amas a tu prójimo como a ti mismo, tendrías que desear intensamente la salvación de ellos también, con la misma seriedad como si fueras tú quien necesitaría ser rescatado de la condenación. Todos los días ves a personas que están perdidas, ¿y no mueves un dedo para ayudarlos? ¿Cómo es tu amor al prójimo?

    ¿Y qué decir de tu obediencia a los demás mandamientos? ¿No sientes amor por cosas prohibidas por Dios? Recuerda que Dios rechaza y condena el odio, la envidia, la codicia, etc, etc. Y estoy hablando de cristianos, de personas que han despertado del sueño espiritual y reconocen su pecado. No hay nadie que lamente tanto sus pecados, como los santos hijos de Dios. Ellos oran diciendo: “No entres en juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti ningún ser humano” (Sal.143:2). Por eso la Biblia dice: “En sus santos no confía”, y: “¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y para que se justifique el nacido de mujer? Ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos, ¿cuánto menos el hombre, abominable y vil, que bebe iniquidad como agua?” (Job.15:14 ss).

    Publicado por editorial El Sembrador